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Por Mara Teresa Rearte

Vida consagrada y frailes dominicos

El Papa ha expresado que los Evangelios muestran a Jesús "en camino." Afirmó que "hacer sínodo" significa "caminar juntos en la misma dirección".Y acentuó la importancia de tres verbos: "encontrar, escuchar y discernir."


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Por María Teresa Rearte

 

Decir que vivimos tiempos difíciles parece un lugar común. No obstante es la realidad inherente al momento actual, que la pandemia del coronavirus ha acentuado en el mundo y en nuestra Patria. También en decisiones que conciernen a la vida cristiana. Me refiero con esto a la decisión de trasladar a los frailes residentes en el Convento de Santo Domingo y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Con cuyo ministerio se benefician no sólo los fieles cercanos al convento e iglesia. Sino también algunos bautizados de zonas distantes de la ciudad, que encontramos disponibilidad sacerdotal para la atención sacramental, unida particularmente en uno de ellos a la orientación y consejo para la vida cristiana.

 

Cuando escribo esta nota se cumplen 25 años de la exhortación apostólica "Vita consecrata" (25/03/1996), sobre la vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo, del Papa Juan Pablo II. También hace un año se cumplieron 50 años de la declaración, por el Papa Pablo VI el 27 de septiembre de 1970, de Santa Teresa de Jesús como Doctora de la Iglesia. La santa avilense es la primera mujer que recibió ese título.

 

Más entre otros acontecimientos eclesiales la apertura, el 10 de octubre con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro por el Papa Francisco, del Proceso Sinodal que comprende tres fases: diocesana, continental y universal. El Papa ha expresado que los Evangelios muchas veces muestran a Jesús "en camino." Afirmó que "hacer sínodo" significa "caminar juntos en la misma dirección".Y acentuó la importancia de tres verbos: "encontrar, escuchar y discernir."

 

Tres hechos que atañen a la vida de la Iglesia y al desenvolvimiento de la historia. El Papa Juan Pablo II decía allá por el 2001, dirigiéndose al Capítulo de la Orden de Predicadores, que "no cabe duda de que las antiguas aflicciones del corazón humano y los grandes errores no mueren jamás, sino que se mantienen en letargo por un largo tiempo y vuelven a aparecer bajo otras formas. Por eso hace falta siempre una nueva evangelización, como la que el Espíritu pide realizar a la Iglesia actualmente." Tal vez hoy no se niegue a Cristo de modo explícito. Pero como afirmaba el recordado Pontífice "nuestra época niega la Encarnación de muchos modos prácticos, y las consecuencias de esta negación son claras e inquietantes. En primer lugar, la relación individual con Dios se considera como exclusivamente personal y privada, de manera que se aparta a Dios de los procesos por los que se rige la actividad social, política y económica." (1) El pensamiento de Juan Pablo II sigue teniendo plena actualidad. Se pone aún más de relieve ante la próxima partida de los frailes dominicos decidida por la Orden de Predicadores. Y teniendo en cuenta el carisma que les es propio.

 

Cristo –lo ha dicho el Concilio Vaticano II- es el único que "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le revela su excelsa vocación." (2) Pasemos una breve y rápida revista al escenario nacional, en el que no se respeta la vida humana. No sólo por el índice de criminalidad que se advierte en el convulsionado contexto social. Sino por las propuestas políticas en parte plasmadas en la ley, como es el caso del aborto. Pero también se advierte en insinuaciones relacionadas con la droga y la eutanasia. Además, sin culpabilizar a nadie, la cultura da clara muestra de haber degradado la sexualidad. Y destruido el matrimonio y la familia, reemplazados uno y otra por distintas formas de convivencia. Y se constata una evidente confusión moral que se extiende en el ámbito social. 

 

"De hecho, decía Juan Pablo II, no se puede negar que la vida espiritual atraviesa en muchos cristianos un momento de incertidumbre que afecta no sólo a la vida moral, sino incluso a la oración y la misma rectitud teologal de la fe." (3) E indicaba que "cuanto más se aleja Occidente de sus raíces cristianas, más se convierte en terreno de misión" (4).

 

No quiero perder de vista las dificultades derivadas de la falta de vocaciones para la vida consagrada, provenientes de la mentalidad contemporánea, que ha desestimado esta forma de vida. Es necesario hablar con claridad, porque existe la idea de que la vida consagrada significaría un "despilfarro" de las propias cualidades personales, de las energías juveniles, que según un criterio de eficiencia estarían mejor empleadas en la dedicación a actividades más útiles para la humanidad. Y más redituables para el sujeto. Lo que obedece a una concepción utilitaria de las personas y las cosas, teniendo en cuenta su "funcionalidad" y ganancia.

 

Para el caso son esclarecedoras las palabras de Santa Teresa de Jesús, cuando plantea: "¿qué sería del mundo si no fuese por los religiosos?" (5) Las consecuencias de la crisis vocacional están a la vista. Para la medida del hombre actual lo que importa es la productividad. A quien no produce no se lo comprende. Cuando se aplica esta "medida" para las cosas de Dios, se introduce la mundanidad en el corazón de lo sagrado. Es hora de asumir esta crisis. Asumirla no equivale a resignarse, porque una vez más afirmo que la resignación no es una actitud cristiana.

 

Todo bautizado pertenece totalmente a Cristo por el don de la gracia. Pero los votos son elementos constitutivos de la consagración a Dios. Configuran un estado de ofrecimiento total. Y por lo tanto de adoración en procura de su gloria.

 

"Predicator gratiae: entre los títulos atribuidos a Santo Domingo destaca el de ¨Predicador de la Gracia¨ por su consonancia con el carisma y la misión de la Orden que fundó", decía el Papa Francisco al referirse a Santo Domingo de Guzmán. Y "dar gracias por la fecundidad espiritual de ese carisma y de esa misión." (5)

 

Fray Guido y Fray Juan Pablo. Sus nombres resumen el carisma de la Orden de Predicadores en la ciudad. Gracias por el Don del Espíritu en su fecundo ministerio.

 

(1) Juan Pablo II: Carta al Capítulo de la Orden de Predicadores. 28/06/2001.

(2) Concilio Vaticano II: Constitución Pastoral Gaudium et spes, 22.

(3) Juan Pablo II: Carta apostólica Mientras se aproxima el Tercer Milenio, 36.

(4) Santa Teresa de Jesús: Libro de la Vida. c. 32, 11.

(5) Francisco: Carta en el VIII Centenario de la Muerte de Santo Domingo de Guzmán al Maestro General de la Orden de Predicadores. 24/05/2021.

 

El Papa ha expresado que los Evangelios muchas veces muestran a Jesús "en camino." Afirmó que "hacer sínodo" significa "caminar juntos en la misma dirección".Y acentuó la importancia de tres verbos: "encontrar, escuchar y discernir."

 

Para la medida del hombre actual lo que importa es la productividad. A quien no produce no se lo comprende. Cuando se aplica esta "medida" para las cosas de Dios, se introduce la mundanidad en el corazón de lo sagrado. Es hora de asumir esta crisis.


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