"No lo asumo como derrota", dijo Lifschitz por la caída de la reforma

Repercusiones, después de la sesión extraordinaria

El gobernador cuestionó la “falta de voluntad política” de la oposición para lograr consensos. Dijo que si su reelección era un escollo, se la hubiese podido excluir de la discusión. Confió en que “más temprano que tarde, habrá una nueva Constitución en Santa Fe”.


Pablo Aguirre

Redacción de El Litoral

politica @ellitoral.com


Tras el fracaso de la sesión extraordinaria en la que el oficialismo pretendía tratar el mensaje que declarara la necesidad de la reforma constitucional en Santa Fe, el gobernador Miguel Lifschitz se negó este jueves a interpretar el hecho político como una derrota; en cambio, consideró que faltó “voluntad” en la oposición para poder consensuar.


“Esto no lo asumo como una derrota; es una contingencia más en la lucha por cambiar y modernizar la Constitución”, dijo el mandatario en declaraciones periodísticas a medios de la ciudad de Rosario.


Como se sabe, uno de los tópicos que obstaculizó el acuerdo desde el principio fue la posibilidad de que el actual gobernador lograra su reelección. Pero Lifschitz consideró que ello, en realidad, fue una excusa. “Faltó voluntad de la oposición -insistió- porque la reelección del gobernador, si era una traba, podría haberse quitado para sancionar el resto de las modificaciones. No hubo voluntad de llegar a un acuerdo y hubo una indisimulada vocación por no aventurarse en cambios donde los ciudadanos juegan un rol fundamental, y donde todos tienen algún temor de perder privilegios”, sentenció. En el mismo sentido, acotó que “si bien se hablaba mucho de la reelección del gobernador, no se decía que uno de los puntos del proyecto era ponerle límites a todas las reelecciones indefinidas, particularmente a la de los intendentes y legisladores”.


Pese a haber perdido la votación de ayer, el gobernador confió en que “más temprano que tarde tendremos una nueva Constitución; no hay dudas. Es una de la transformaciones institucionales que necesita Santa Fe”.

 

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La sesión

 

Tras casi cinco y horas y media de debate, el tablero electrónico de la Cámara de Diputados marcó 25 votos en rechazo al tratamiento sobre tablas del proyecto del Poder Ejecutivo para modificar la Constitución provincial contra 23 positivos (fueron 24 porque la abstención fue error en un legislador frentista al apretar el botón). Estaban presentes los 50 legisladores y el presidente del cuerpo, Antonio Bonfatti, por reglamento, no vota. Era el resultado esperable antes del inicio de la sesión extraordinaria solicitada por el Frente Progresista e incluso definido diez días antes pese a los intentos del propio gobernador Miguel Lifschitz y de algunos legisladores de tejer acuerdos políticos de última hora para lograr que Diputados dé el primer paso en este discutido tema en la política santafesina. 


Alejandra Vucasovich (Cambiemos) había mocionado votar nominalmente si se habilitaba o no el tratamiento rápido que habitualmente se hace por signos.


El Frente Progresista aportó los 24 votos para habilitar la discusión de fondo mientras los tres grandes espacios opositores (Justicialismo, Cambiemos y el interbloque Igualdad) negaron esa posibilidad como lo venían anunciado. Es más, para evitar cualquier mala interpretación el martes hicieron una reunión interbloque para acordar postura y salvar dudas sobre aspectos reglamentarios de la sesión extraordinaria.


Fueron 30 de los 50 diputados los que expusieron y en muchos casos se detuvieron en los contenidos que debería tener una reforma constitucional. Ese argumento fue utilizado especialmente por legisladores oficialistas en línea con el discurso de la Casa Gris de proteger desde el texto de la Carta Magna algunas instituciones como las de seguridad social o las empresas de servicios públicos. En los hechos, la sesión debía decidir si lo trataba o no sobre tablas y de obtener resultado afirmativo, fundamentar los alcances que debería tener la reforma.


Como el tema no fue abierto al debate, el reglamento no permitió que legisladores aludidos por alguno de sus pares pueda responder. Así se repitieron muchos argumentos entre ambos sectores demostrando la poca disposición para encontrar puntos en común sobre el tema. Cuando varios opositores le pusieron nombre y apellido al tema (el más enfático fue Luis Rubeo) sobre la necesidad de Lifschitz de lograr que se habilite su reelección en una posible reforma, el socialista Joaquín Blanco propuso eliminar la posibilidad de tocar la cláusula que impide la reelección, mandar el tema a comisión y pasar a cuarto intermedio para buscar allí acuerdos y votar en la semana la admisibilidad de la reforma.

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